Competencias: modelo de formación integral para el mundo del trabajo

Competencias: modelo de formación integral para el mundo del trabajo

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Competencias: modelo de formación integral para el mundo del trabajo
Proyectos educativos en la Universidad Tecnológica de León
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Lic. Adolfo Hernández Castillo. Coordinador  de la Unidad de Generación y Aplicación del Conocimiento. Universidad Tecnológica de León

 

Actualmente, el mundo del trabajo ha perdido su significado genuino. Para muchos, el trabajo es una actividad aceptada, pero no siempre deseable, que sólo sirve para generar riqueza, pero perdemos de vista el sentido de bienestar social. La Universidad Tecnológica de León (en lo sucesivo UTL) asume su responsabilidad al aplicar el enfoque por competencias de acuerdo con su modelo educativo, el cual permite recuperar el sentido auténtico del trabajo.

Palabras clave: Trabajo, mundo del trabajo, competencia.

coepes-utl-bLos adelantos tecnológicos, los cambios sociales, la incertidumbre económica y política, el cambio climático, son tan sólo algunos de los factores que nos hacen pensar en un futuro sombrío. Ante ello, la postura del ser humano puede ir desde la indiferencia, hasta la acción titánica por mejorar las condiciones de este mundo y de toda la vida que alberga. Y aunque pareciera que la tendencia se inclina hacia la apatía o el escepticismo, aún estamos a tiempo para marcar la diferencia y lograr un estilo de vida sostenible basado en el respeto de los derechos humanos y de la vida en general, y en esto las universidades cumplen con un papel fundamental.

Algunas prácticas educativas siguen considerando al alumno solamente como un depositario de conocimientos y no como un agente que participe activamente en su proceso de aprendizaje; sin embargo, las aportaciones del cognitivismo, el constructivismo y el humanismo, han ayudado a orientar el proceso de enseñanza-aprendizaje centrándolo en el educando, pensado como un sujeto social y activo, capaz de estructurar y organizar información de manera significativa que le permita entender y actuar en el mundo.

Actualmente, las universidades se están esforzando por adecuar los modelos de enseñanza-aprendizaje a las necesidades de la sociedad global, con la intención de integrar exitosamente al alumno al mundo laboral. Pero ¿qué es esto exactamente? ¿Cuáles son los retos actuales de la sociedad? ¿Qué es el mundo laboral? ¿Qué queremos decir, exactamente, con integrar exitosamente al alumno a ese mundo del trabajo?

Paradigmas relacionados con el mundo del trabajo

El trabajo constituye el eje de la vida de la persona adulta. Y no nos referimos exclusivamente al trabajo remunerado, sino a toda actividad humana que implica la transformación del medio. Sin embargo, cuando el alumno ingresa a la universidad y se prepara para el mundo laboral, generalmente tiene dos ideas sobre el trabajo:

1. El trabajo genera riqueza y ésta propicia el bienestar social. El alumno entra a la universidad con la intención de, al egresar, trabajar en algo que le guste y le permita ganar bien, y con ello mejorar sus condiciones actuales de vida; visto desde otra perspectiva, pareciera que trata de huir de la pobreza. Obviamente la intención no es mala, pero refleja un sentido egoísta del trabajo. Es necesario que el alumno comprenda que la riqueza no es un fin en sí mismo, sino tan sólo un medio para la realización personal y el bienestar social.  El cambio de paradigma debiera ser, entonces: trabajo para generar bienestar social y así todos compartiremos la riqueza.

2. El trabajo es un mal necesario, es decir, si no se sufre, no es trabajo. El trabajo manifiesta el poder transformador del ser humano, por lo que debiera ser dignificante y ayudar a la realización personal y al bienestar social; sin embargo, este sentido ha perdido terreno. Juan Mateo y Jorge Valdano expresan esta realidad con el término “síndrome del domingo por la tarde”, pues, en efecto, muchas personas experimentan ansiedad previa a la semana laboral, que luego se transforma en un estrés negativo que poco a poco daña la salud física y emocional de las personas.

Las universidades tienen un gran reto para recuperar el significado auténtico del trabajo. Por un lado deben fomentar la educación integral para formar personas con un sentido de responsabilidad social, de tal modo que los alumnos vean, en el trabajo, el medio idóneo para lograr el bienestar personal, social, económico y ambiental. Al mismo tiempo, deben propiciar las condiciones adecuadas para el desarrollo de competencias profesionales, que permitan a los alumnos integrarse eficazmente al mundo del trabajo, sin que ello signifique que deban sufrir, sino que puedan crecer como personas y así contribuir al bienestar de la sociedad.

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Competencias y mundo del trabajo

La educación basada en competencias ayuda a recuperar el genuino sentido del trabajo. Una competencia es “una característica subyacente en un individuo que está causalmente relacionada a un estándar de efectividad y/o a un performance superior en un trabajo o situación” (Spencer: 1993). Por característica subyacente nos referimos a que forma parte de la personalidad de un individuo, lo cual nos permite conocer cómo podría reaccionar y enfrentar diferentes situaciones laborales. La relación causal implica que la competencia origina o anticipa comportamientos y desempeños. Por último, el estándar de efectividad permite darnos cuenta quién hace las cosas bien o de forma mediocre, de acuerdo con un criterio general. Según esta definición, hay aspectos que son fácilmente identificables, como el comportamiento o desempeño contrastados con el estándar de efectividad. Estos comportamientos son el resultado de conocimientos y habilidades, los cuales se pueden conseguir simplemente con capacitación, y es lo que la mayoría de los modelos educativos de las universidades han logrado. Sin embargo,  la competencia es más que el conjunto de habilidades o destrezas que posee una persona, implica la motivación intrínseca como resultado de un buen desarrollo de la personalidad, de una adecuada escala de valores y del autoconocimiento. Estos aspectos son más difíciles de detectar, por lo que normalmente quedan fuera de los modelos educativos, pero son los que responden a las necesidades reales de las empresas. Educar por competencias implica formar personas con iniciativa, proactivos y capaces de resolver conflictos, a la par de la adquisición de conocimientos y habilidades. Es por ello que podemos afirmar que la educación con enfoque en  competencias es un verdadero proceso de formación integral del alumno.



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septiembre2011

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