El concepto-acción del desarrollo integral del alumno es y será siempre una apuesta ambiciosa en el marco de la educación superior de calidad que demanda el siglo XXI, para todas aquellas universidades e institutos de este nivel si es que éstas desean lograr egresados con el perfil que exige la sociedad actual.
Un factor clave que influye en el desarrollo integral del alumno es sin duda el de la intervención psicopedagógica, que implica la resignificación y manejo de emociones, pues éstas le dan sentido al conocimiento y, por ende, contribuyen a que los estudiantes logren aprendizajes significativos.
Palabras clave: Educación de calidad, Desarrollo integral del alumno, Intervención psicopedagógica.
Hoy las Instituciones de Educación Superior, ante los constantes cambios económicos, sociales y políticos impulsados cada día más por los avances tecnológicos, están obligadas a modificar su filosofía institucional y dejar atrás paradigmas educativos que ya no responden a las exigencias actuales. Tienen, por consiguiente, el gran reto de ofrecer una educación de calidad que tenga como razón principal el ser íntegro del alumno.
Se considera, entonces, como una necesidad el rediseño y constante actualización de planes y programas de estudio, así como la certificación de procesos para que haya evidencias de la calidad. Pero ello no es suficiente, pues cuando hablamos de educación y calidad estamos obligados a formar precisamente las personas competentes e íntegras que exige principalmente el sector productivo.
No obstante, como señala Alejandro Reyes, “los conceptos de universidad y escuela son muy anteriores al de industria, y los estudiosos del fenómeno del aprendizaje han desarrollado modelos conceptuales” que aplicados en una educación de calidad nos orientarán en el trabajo de “cómo materializar la misión institucional por medio de la acción”. (Reyes: 1999).
En este marco, la Universidad Tecnológica del Norte de Guanajuato (UTNG) ofrece, de cara a una sociedad compleja y plural como la nuestra, la integración de algunos elementos que permiten rubricar el proyecto general de las universidades tecnológicas en pro de una educación de calidad con un alto sentido humanista. Esta integración se logra mediante el concepto Desarrollo Integral del Alumno (DIA), que es un área específica de intervención en nuestra Institución.
Para situar claramente el concepto del DIA conviene hacer algunas precisiones que nos permiten sustentar este tipo de acompañamiento institucional con el que pretendemos potenciar la formación de nuestros estudiantes. Particularmente partimos de dos conceptos claves en nuestro Modelo: el espacio educativo y el alumno.
Primero, remitámonos a considerar al espacio educativo como ese escenario en donde el diálogo con la persona y la sociedad cobra sentido. Coincidimos ampliamente con Ferreyra y Piretti cuando afirman que: “considerando como centro de la innovación la institución educativa, el currículo como catalizador, la orientación como función esencial, la autonomía como necesidad y la calidad como propósito, es posible repensar a la escuela en contexto, asumiendo los desafíos y las oportunidades en función de la voluntad de cambio y transformación social”. (Ferreyra: 2006).

Esta declaración permite situarnos en el marco de una intervención educativa pertinente; y es justamente a partir de la orientación, como función esencial, que diariamente se contribuye al desarrollo integral de nuestros jóvenes a través del DIA, considerando al estudiante como lo que justamente es: una persona con potencialidades ilimitadas.
¿Y cómo lograr esto? Pues mediante el concepto-acción del DIA en su formación profesional. Desarrollo “integral” nos remite a considerar todos los aspectos y circunstancias del estudiante, desde su elección de carrera, hasta las actitudes con las que encara el reto de su preparación como futuro profesional.
La clarificación de este precepto se concreta, por ejemplo, en una de nuestras actividades sustantivas en el Área del DIA: la atención psicopedagógica, misma que es un puente interdisciplinario que posibilita considerar el aspecto propiamente humano (emocional), presente en todo momento de la competencia educativa en nuestros jóvenes estudiantes.
A este respecto, haremos una general y breve mención de las actividades que por orden cronológico se programan para atender a los alumnos, una vez que ellos han obtenido su ficha para ingresar a uno de nuestros programas educativos. Primero se les aplica una entrevista de nuevo ingreso y un cuestionario de interés vocacional, ambos con su respectiva retroalimentación. Luego, si es que ingresan, los alumnos tienen una estancia de cinco cuatrimestres, en los cuales se trabajan una serie de talleres y actividades acordes con las líneas de acción establecidas por la Coordinación de Tutorías: Identidad universitaria, Desarrollo del potencial humano universitario, Plan de vida, Emprendedurismo y Realidad laboral.
Cada una de las líneas de acción establecidas por la Coordinación de Tutorías corresponde a las etapas psicoafectivas por las cuales los alumnos transitan en su devenir universitario. Tenemos claro, que siempre que se ingresa a una institución educativa se hace necesaria la adaptación al medio, para con ello integrarse, pertenecer y auto conocerse, en capacidades y limitaciones que contribuyan en la toma de decisiones y formación para un ejercicio profesional.
En cada una de dichas líneas y conforme avanza la estancia de los alumnos en la universidad se trabaja de manera coordinada con tutores y profesores, quienes son los enlaces entre los alumnos y el personal del área psicopedagógica. Es obligado, dentro de cada taller y/o actividad, trabajar con la resignificación y manejo de emociones, pues éstas le dan sentido al conocimiento y, por ende, contribuyen a que los estudiantes logren aprendizajes significativos.
A través del Departamento Psicopedagógico se brinda un espacio extra clase para promover el análisis, la reflexión y la formación para la vida.
Al hablar de los resultados obtenidos, de logros y avances, hacemos mención al aprendizaje como un proceso, proceso de construcción de conocimientos y resignificación de situaciones permeadas de emociones, hacemos hincapié en atender a la mayoría de la comunidad universitaria mediante diversas estrategias: foros de alimentación, ciclos de cine, conferencias, talleres, atención de conductas de riesgo, orientación psicológica, orientación pedagógica, trabajo con padres, asistencia a eventos externos de formación integral, entre otros.
Por todo lo anterior, queda claro que al existir y funcionar como Departamento Psicopedagógico promovemos en los jóvenes el repensarse, actuar y transformar desde su práctica profesional la sociedad cambiante en que se hallan inmersos.
Por otra parte, en el DIA siempre está presente la educación en valores, la que cobra más importancia cuando se da dentro de una educación personalizada, conforme lo sugiere Nieves Pereira (Pereira: 2000). De esta manera, el desarrollo integral del alumno en la UTNG, en la parte psicopedagógica, queda de manifiesto en el despliegue de las actividades mencionadas, y que son emprendidas por un equipo de trabajo siempre comprometido y calificado.
El concepto-acción del desarrollo integral del alumno es una apuesta ambiciosa de la UTNG para cumplir con nuestra Misión de ser una Institución de Educación Superior de calidad reconocida nacional e internacionalmente, dedicada a la formación integral de personas profesionales caracterizadas por sus competencias, orientadas al sector productivo y social, con alta capacidad competitiva y responsabilidad social.

Referencias Bibliográficas
Ferreyra, Horacio y Gabriela Piretti, (2006). Hacia una educación con sentido auténtico. Buenos Aires, Noveduc.
Pereira de Gómez, María Nieves, (2000). Educación en valores. México, Trillas.
Reyes González, Alejandro, (1999). Técnicas y modelos de calidad en el salón de clases. México, Trillas ITESM.