La vida no es como la pinta la academia

La vida no es como la pinta la academia

 

L.C.C.Miguel Angel López Lorenzo. Catedrático. Universidad Instituto Irapuato.

 

Una breve reflexión del papel de las universidades y los maestros en el desarrollo profesional de los estudiantes en contraste con las situaciones que nos presenta la vida real.  Un análisis del papel de la institución, la figura del docente y los programas académicos como bases para enfrentar en el mundo laboral. Así como una propuesta de cambio  y un nuevo rumbo hacia la vinculación con las empresas.

Palabras Claves: Realidad, Estudiante, Universidad, Experiencia, Profesionista, Tecnología, Carrera.

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La vida real es muy parecida a las películas de acción; siempre podemos ver dos bandos, el bien y el mal, el protagonista y el antagonista, el héroe y el villano. Son dilemas fílmicos que nos presenta la pantalla. En ocasiones termino inclinando la balanza de mi simpatía por los villanos, pues carecen de conocimientos, técnica y herramientas, pero de todas maneras consiguen hacer sufrir al héroe con las ventajas que en muchas ocasiones tienen.

En mi experiencia profesional puedo decir que la vida real y la educación son muy parecidas a estas películas y las situaciones que nos presenta la pantalla. Es para mí un dilema existencial la pregunta que todo joven en algún instante de su vida se hace, ¿y ahora qué? Ciertamente esta interrogante llega a la vida de los estudiantes en el momento que dejan de serlo. Durante aproximadamente cinco años de su vida los futuros profesionistas viven en el confort de su querida universidad, sin preocupaciones, con seguridad y protección, abrazados por sus instalaciones y maestros. Regresando a mi analogía fílmica, en la pantalla disfrutamos de ficción donde todo parece ser posible, sin embargo cuando el estudiante deja de serlo y queda a su suerte sin la paternidad universitaria viene la verdadera prueba.

En mi mente todavía permanece el recuerdo del primer día como profesionista, estrenando mi título bajo el brazo. De pronto el peso de la realidad me golpeó con crudeza, tengo al parecer todo lo que necesito, me pregunté ¿dónde está la experiencia? Las universidades hoy en día prometen a los futuros profesionistas lo más actual, lo mejor en tecnología y la vanguardia global que las empresas necesitan. Sin embargo puedo decir que muchas instituciones siguen trabajando en el famoso esquema de la burbuja, donde el entorno no se relaciona nada con lo que pasa en las aulas.

coepes-universidad-irapuato-dNo obstante las universidades y su forma de trabajo son malas; soy una persona que estudió una Licenciatura y se desenvuelve en el medio gracias a ella. Pero por otro lado también tuve la oportunidad de trabajar antes de egresar y adquirir la experiencia necesaria. Es innegable que muchas veces nos encontramos con profesionistas realizando tareas diametralmente opuestas a su preparación e incluso que no son acordes a su nivel de estudios.

En repetidas situaciones te encuentras con maestros absolutistas en las universidades, con complejo de paranoia, ínfulas de grandeza y delirios de conocimiento. Personas totalmente enfrascadas en los libros y alejados de la realidad que se vive actualmente. Personas que no aceptan la crítica y castigan la diversidad y la opinión. Suena irónico pero parece que regresamos a la Edad Media.

Todo lo anterior ha saltado a mi vista después de varias y profundas reflexiones. Puesto que doy clases y conozco los puntos anteriormente tratados de primera línea. Tal vez mi experiencia docente no sea tan amplia, cabe destacar que mi preparación profesional no se encauza hacia esa actividad. Siempre he dado clases a mi manera, acostumbro llevar la contraria y ser el abogado del diablo en este proceso de aprendizaje, me encanta romper los paradigmas y salirme de los programas oficiales. Trato en todo sentido de vincular cualquier conocimiento con mi experiencia laboral profesional, con el entorno inmediato que vivo a diario, entendiendo por “entorno” un concepto de gran complejidad, pues los elementos que lo componen e integran cada día son más; nunca estáticos y siempre dinámicos, en una evolución constante de cambios inevitables. ¿Por qué regresar a lo anterior? Creo firmemente que otro de los problemas radica en una pregunta existencial, ¿de dónde vienen los programas académicos de las materias que estudias? Que por consecuencia me lleva a otra interrogante ¿quién es el ser supremo que decide qué es lo que se debe estudiar en tu carrera?.

Continuando con la reflexión puedo decir con total seguridad que los programas académicos nunca van al mismo ritmo que el entorno que te rodea. Lamentablemente los esquemas burocráticos han generado que cuando se desea hacer cambios en los mismos se entre en un laberinto de obstáculos inmensurables. Finalmente si se sortean todos los peligros que pueden presentarse, cuando la gloriosa actualización se da, los cambios ya son obsoletos.

coepes-universidad-irapuato-eEs entonces que nos podemos dar cuenta que, como los grandes fallos de la humanidad, el problema recae en la humildad del ser humano, puesto que todos estos documentos dogmáticos suelen ser elaborados por personas que se encuentran fuera del contexto real de lo que pretenden criticar, unificando en la cadena a los profesores que enseñan dichos contenidos como la verdad única y absoluta, puesto que también viven en un estado de confort alejado de la realidad que pretenden juzgar.

Me resulta triste y difícil de creer que todavía algunos de los pueblos occidentales sigan matando la creatividad e innovación de las personas con el absolutismo. La mayoría han aprendido lo contrario de las culturas orientales. Las consecuencias se reflejan para nuestros estudiantes incluso antes de haber egresado de la carrera. Ciertamente los conocimientos ya no son obsoletos al momento de terminar de estudiar; por el contrario, se convierten en obsoletos durante la carrera.

Las críticas deben ser constructivas para apegarse a la esencia de su definición; por tanto también hago algunas propuestas para solucionar el problema que manifiesto en estas líneas. Creo firmemente que la clave a la solución está en el entorno, es decir, trabajar en conjunto con la industria y las empresas. Ellos son los que realmente conocen lo que la vida nos demanda día con día.

Las universidades y todos aquellos que forman parte de las mismas deben realizar sus planeaciones en estrategias que puedan combinar la teoría con la palabra “ejecutar”, vinculando el conocimiento con los verdaderos problemas de la sociedad.

Es muy desesperante ver la frustración del egresado de cualquier institución educativa que no consigue un trabajo digno y relacionado con su profesión porque carece de experiencia. Enfrentar la cruda verdad de que las personas que no tienen un título académico y han aprendido a través de la experiencia en muchas ocasiones lo pueden hacer y lo hacen mejor que tú. Te imaginas invertir de cuatro a cinco años de tu vida en tiempo, esfuerzo y dinero; todo para darte cuenta que no tienes una verdadera ventaja competitiva contra el resto de las personas en el campo laboral.

Finalmente hago una propuesta, los tiempos han cambiado notablemente; sugiero a las universidades que como profesor reduzca el tiempo en el aula y busque vínculos con la realidad, animar a los estudiantes a salir de la burbuja que los rodea y a enfrentar los problemas que serán su pan de cada día.

Cada día me sorprendo más, me siento en verdadera deuda con mis estudiantes, puesto que a la fecha he aprendido más de ellos que ellos de mi persona. No tienes idea de lo maravillado que puedes quedar si les das la oportunidad de escuchar sus proyectos y los apoyas para llevarlos a cabo. Mi último argumento, quizás más un consejo es: “Toma lo que te convenga y deshecha lo que no, nada es absoluto, todo es relativo”.

Referencias Bibliográficas

BUITRÓN MORALES Nachyelli. “Hacia un nuevo perfil de educando y educador en la comunicación” Razón y Palabra, núm. 28, agosto – diciembre 2002. http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n28/nbuitron.html

MAYANS Joan. “DJ Profesor” Razón y Palabra, núm. 60 febrero 2008. http://www.razonypalabra.org.mx/observatoriocibersociedad/2008/feb17.html

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septiembre2011

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